
Esa sensación de raspar aquello que queda en el borde y que no logra salir, y no es sino con el tiempo que se deshollejan los
sentimientos que pudrieron el corazón.
Mis dedos perdieron el tacto y han olvidado aquella melodía que solían tocar aquellas noches, y
mirando al suelo buscar las pautas de aquellas notas que me solían sonreír.
Pero a pesar de todo...
SONREÍR

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